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Se ha convertido en una tradición sólida y representa una oportunidad para fortalecer a las familias, fomentar valores y recordar la fe
Piedras Negras

Cumple 15 años Vía Crucis Viviente de San Juan de los Lagos

Se ha convertido en una tradición sólida y representa una oportunidad para fortalecer a las familias, fomentar valores y recordar la fe

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Autor: Orquídea López Allec
02 de abril de 2026 a las 18:44 · 172 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila; 2 de abril del 2026.- El polvo se levanta con cada paso. La cruz avanza lenta, pesada, mientras el murmullo de la gente crece entre calles que, por unas horas, dejan de ser cotidianas. 

No es una escena lejana ni una historia ajena: Es el Vía Crucis vivido desde San Juan de los Lagos, recorriendo la avenida Carranza, hasta llegar a la iglesia de la Santa Cruz, en lo alto de la loma, un punto que para muchos evoca el Monte Gólgota.

Con el paso del tiempo, hay tradiciones que no solo permanecen, sino que se fortalecen y cobran un significado más profundo. Este es el caso del Vía Crucis Viviente de la Parroquia de San Juan de los Lagos, que en este 2026 celebra 15 años de llevar un mensaje de fe, reflexión y unión familiar.

A lo largo de más de una década, esta representación ha logrado consolidarse como una actividad significativa para la comunidad, no sólo como una puesta en escena, sino como una experiencia espiritual que busca acercar a las personas a Dios, destaca el párroco José Guadalupe Valdés.

“El objetivo es la evangelización del pueblo de Dios y que por lo tanto el participar en el Vía Crucis es muy importante, de tal manera que usted y su familia pueden participar”, resalta.

Comparte que este Vía Crucis es viviente, porque se representa con todos los personajes caracterizados por actores, actrices y público en general y se da el mensaje de acercamiento a Dios cada vez más.

“Hoy por lo tanto a través de este mensaje les quiero invitar para que participen y sobre todo lo vivan, no nada más es un espectáculo, es una vivencia de lo que Jesús hizo por nosotros”, subraya.

“Ya se ha hecho una tradición que se transmite de una generación a otra, y la tradición da firmeza, y sobre todo da una continuidad”, enfatiza.

Sin embargo, el párroco de San Juan de los Lagos, subraya que más allá de lo visual, el propósito es transmitir un mensaje profundo sobre el sacrificio de Jesucristo y el significado de la redención.

“Conociendo todo lo que nosotros le costamos a Jesús, para podernos redimir del pecado y para darnos una vida nueva”, apunta.

“Que cada vez sea más la gente que pueda acercarse a Dios y cada vez las familias mejoren, conociendo todo lo que le hemos costado al hijo de Dios para podernos dar la salvación”, añade.

Por lo tanto, resalta que, a través de esta representación, se busca que los asistentes no solo observen, sino que vivan la experiencia, reflexionando sobre el valor espiritual del acto. 

“No nada más lo viven los papás, sino también los hijos; y los niños cuando viven esto lo hacen y recuerda después para toda la vida”, enfatiza.

El Vía Crucis viviente se representa con feligreses de la parroquia, así como actores y actrices que dan vida a los personajes, precisa Eduardo Anaya, director teatral encargado de dar vida a uno de los momentos más importantes de la fe cristiana.

Entrevista Eduardo Anaya, director teatral encargado del viacrucis viviente:

“Quince años ya tenemos dirigiendo esta representación, que tiene una cuestión religiosa obviamente”, dice.

“Pero conlleva, como todo drama que es, desde las escrituras en los evangelios no los ponen un libreto perfecto para drama, entonces aquí se interviene mucho las cuestiones técnicas del teatro, entonces hay gente que no tiene experiencia teatral, pero también hay gente que agrega y refuerza, gente que tiene un conocimiento básico un conocimiento ya más profundo del teatro y se refuerzan las actuaciones”, apunta,

Para el director teatral fundador del Grupo Erizo, no se trata solo de una representación. Es una experiencia que exige cuerpo, emoción y espíritu.

“Es cultural, porque tiene un contexto religioso, histórico, porque está comprobado que muchos de los puntos que se manejan ahí si existieron”, indica.

No obstante, precisa que con el tiempo los Vía Crucis, como uno de los más representativos en México, como lo es el de Iztapalapa que surge como una promesa religiosa para pedir el fin de una epidemia de cólera, se han tornado también en un atractivo turístico y es ya patrimonio cultural de la humanidad.

Es por ello que resalta que el Viacrucis Viviente de la Parroquia de San Juan de los Lagos, ya está considerado como el Vía Crucis de Piedras Negras, aunque haya más parroquias que lo realizan a su forma.

“Este es el que le hemos puesto más empeño, tratamos de meterle producción y tratamos de que sea un símbolo que cree este sentido de pertenencia con las producciones culturales de la ciudad”, indica.

“En este caso ahora nos toca, como desde hace varios años, de San Juan, pasando por avenida Carranza, a la iglesia de la Santa Cruz, a la loma con la iglesia que sí parece el Monte Gólgota”, agrega.

Detrás de cada personaje hay una construcción cuidadosa, precisa Eduardo Anaya. En escena, los actores encarnan arquetipos que el público reconoce de inmediato.

“El actor puede ser muy polisémico, tener mucha significancia, muchos valores, pero si obviamente tenemos que ver los arquetipos, las mujeres del pueblo, personas en general pueden ser mujeres jóvenes”, indica.

“Jesús es más difícil, contamos con lo que tenemos a la mano de actores y es un personaje que se batalla, necesitamos que sea joven, pues Jesús muere a los 33 años, pero tratamos de darle con maquillaje, utilería, darle esa personalidad”, precisa.

Además indica que los soldados deben de ser hombres fuertes, pues tienen que levantar la cruz, dar latigazos y deben de ser rudos.

La representación logra su objetivo: Generar empatía. Hay quienes lloran, quienes se indignan y quienes no pueden evitar intervenir desde su lugar como espectadores.

“Hay personas que lloran, me han tocado que nos gritan y dicen déjenlos, no se pasen, hay trabajadores que dicen no sean bañados, señoras que en cada golpe sienten, niños que dicen: ¿por qué le van pegando? Mami pobrecito”, relata.

Algunas personas lloran. Otras aprietan los labios, contenidas. Hay quienes, simplemente, no pueden mirar.

DGLJ

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